15 marzo 2008

Juan Muñoz



No recuerdo la primera vez que ví una escultura de Juan Muñoz (Madrid, 1953). Sería a finales de los noventa, cuando era un pipiolo sin apenas interés por el arte: me golpeó. Traté de leer lo que estaba a mi alcance sobre su obra, no entendía casa nada, y aunque era muy difícil, verla. Con el tiempo he aprendido lo importante que es ver una obra de arte en directo, pero me costaba explicarlo. Ayer leyendo el prólogo de "El impacto de lo nuevo" de Robert Hughes, encontré las palabras en este ejemplo de un texto que habla del arte en TV:

"Al enfatizar el contenido icónico del arte, forzando en un marco narrativo imágenes concebidas para ser contempladas detenidamente y por tanto imponiéndoles el tiempo rápido de la televisión al tiempo lento de la pintura y de la escultura; eliminar superficies, texturas, detalles y el auténtico color, conspirando contra la resistente presencia física y la escala de la obra de arte, y sobre todo, debido a la fugaz atención que suscita, la televisión no puede -ni siquiera en las manos del director más comprensivo- construir nada que sea satisfactoriamente análogo a la experiencia que emana de la obra de arte inmóvil"

Ya por entonces Juan Muñoz era quizá el escultor más importante español de los últimos 50 años y más reconocido en el extranjero que aquí en futbolandia. Fue el primer artista en tener una retrospectiva en la sala de las turbinas de la Tate. Hacía arte por el arte, sin calculadora.

Son esas figuras de plomo o cera, universales, grandes. Pueden estar en un exterior, en coro, dialogando, combinadas con las instalaciones interiores, más inquietantes, con muñecos de ventrílocuo, que tanta ansiedad crean sin entenderlo, situados sobre suelos geométricos que nos llevan a Van Eyck. Decía Juan Muñoz que lo que má le importaba era el presente y la muerte, las dos únicas cosas que alcanzamos por su ausencia.

Murió muy joven , con 48 años, un infarto le golpeó una tarde de agosto en su casa de verano en Ibiza. Ese día también falleció una tonadillera famosa, así que los periódicos se limitaron a recordarlo con una o dos páginas en la sección de cultura. Esto no es demagogia. Me entristeció bastante este hecho, la muerte y el escaso reconocimiento nacional y tan extraordinario en el extranjero. Ahora muerto, sí, antes, no.

Estaba en la cima de su carrera y su figura crecerá poderosamente con los años. Basta como ejemplo entre mil ver la influencia ejercida sobre el popular Mark Jenkis, del que hablamos hace unos días, reconociendo que su inspiración en el montaje de sus instalaciones viene de Muñoz. "Influencia" es un término generoso. Juan Muñoz.




1 comentario:

  1. Hola Nes!!!
    Intentando devolverte la visita a mi blog y tu comentario, me encontré con esta cita tan precisa de Robert Hughes.
    Y pensaba que difícil se nos hace a veces poder expresar lo que sentimos. Por eso es maravilloso encontrar a gente que, tan sabiamente, encuentra las palabras precisas y las pone, generosamente, en nuestra boca.
    Esperando encontrarte visitándome otras veces, te dejo un saludo grande

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