03 agosto 2009

Visita a la nueva presentación de la colección del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia

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Westland, 1986, Juan Muñoz [Fotografía art234]

Algunos apuntes de la visita el pasado sábado al Reina Sofía:

- Autodenominarse MNCARS es un gol en propia puerta.

- Hace algo más de un año Manuel Borja-Villel llegó a la dirección del Museo procedente del MACBA de Barcelona y hace un par de meses que se ha abierto su nuevo montaje. Se ha ampliado la colección permanente en el nuevo edificio de Nouvel con un recorrido muy personalista y mayor vocación didáctica que el anterior. Queda muy claro que ahora se fomenta el análisis del espectador, abundan los paneles explicativos y se explicitan los contextos sociales y políticos de gran parte de las obras con más fotografía y documentación.

- La colección se divide en dos plantas entre las que se intercalan otras exposiciones temporales, lo cual despista bastante, es fácil perderse. Las salas ahora son más amplias y luminosas. Gran parte de las obras expuestas en la ampliación son de adquisición reciente y así está señalizado. Enseñamos lo que habéis pagado. Bien hecho.

- Ahora no hay una continuidad tan clara en la narración, acierta evitando un orden cronológico estricto, la mayoría de salas se focalizan en corrientes y temas más o menos colaterales como lo telúrico o el esperpento. Esto deja fuera de juego a algunos autores (Viola!) que hasta hace unos meses parecían imprescindibles en el edificio de Sabatini, aunque da la impresión de que se ha ganado mucho espacio para exposiciones temporales que permitirán ir rotando los fondos.

- El Guernica: Ahora está precedido de salas que lo contextualizan con bocetos y maquetas, y situado al fondo en un nuevo santo sanctorum con luz blanca y no amarilla. Muy favorecido.

- La retrospectiva de Juan Muñoz [monográfico especial de ARTE10] es un espectáculo, el montaje es audaz y vistoso, invadiendo espacios ajenos a la rigidez expositiva como la terraza, el jardín o el hueco de la escalera. Ví por primera vez, con muchas ganas, Westland (Tierra baldía): es formidable el efecto desconcertante de los suelos geométricos prestados por Van Dick. También es muy interesante la muestra Representantes del tiempo de Matthew Buckingham (Iowa, 1963), la puesta en duda de la noción temporal contemporánea.

- Se llama Museo Nacional y entiende que la Historia Nacional es lo ocurrido en Madrid o Barcelona. Galicia no existió jamás. Bastante previsible, y triste.

- Me ha gustado, es un montaje orgánico, proclive al debate, que pone en valor la colección y sobre todo a la Historia del Arte en un Centro de Arte Contemporáneo. Y a la salida, Muerte de un viajante. Buen sábado.


8 comentarios:

  1. Visite el museo en el 95... Como pasan los años :P

    Saludos

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  2. A ver si puedo llego a Madrid antes de que quiten a Muñoz, gracias por toda la info. Saludos

    Esteban Olla

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  3. Te noto muy discreto en tus comentarios, se intuye la ironía pero está entre lineas.

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  4. Hola, gracias por la visita! No hay ironía Blanca, son impresiones sinceras de un visitante más . Seguro que el montaje tiene mucha intrahistoria, desde luego hay un aire nuevo.

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  5. ¿Postergan a Viola?
    ...qué tiempos aquellos, cuando aparecían Millares y Violas hasta en portadas de libros : D

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  6. Millares ahí sigue. Tampoco hay Feito, y ya sabes que me gusta, y ya se que no te gusta. Ni Boltansky, ni lootz, ni plensa, etc.

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  7. El "nuevo" Reina Sofía (¿Cómo puede tener una denominación tan carca un museo de Arte Moderno?) ha despeñado obras como Tertulia en el Café de Pombo, de Solana, la cual, ejemplifica toda una época en que tertulias, nuevas revistas y vanguardias fomentaron aquella Edad de Plata, repleta de artistas que fueron internacionales.
    Borja-Villel debería luchar por reestructurar un Museo y darle otro aire. Parece una gran masa burocrática inoperante.
    He de felicitarle, eso sí, por incluir importantes obras de Óscar Domínguez.

    Un saludo.

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