21 mayo 2010

Arte en Galicia

En el número de Mayo de ILikeMagazine hay entrevistas a Triángulo de Amor Bizarro (que por cierto, vaya discazo han sacado), Audience, Jugoplastika, Magic Man, Petröleo, Big City, Nine Stories, The Unthakes, Esther Ferrer + discos + arte + cine + libros + fotografía + extras, y tremenda la foto de portada de Adriana Duque. Podéis descargarlo aquí en PDF o suscribiros a la edición en papel a través de suscripciones@ilikemagazine.com (10 números 30€). Me tocaba hablar de Galicia, y Galicia habla sola.

Arte en Galicia

Cinturones que arrancamos.

El dolmen de Dombate, la anta de Axeitos, el Laberitno de Mogor en Marín, el Castro de Baroña, el Castro de Santa Tegra, la Cabeza de Rubiás en el Museo de Ourense, la Muralla de Lugo, el ¿ninfeo? de Santa Eulalia de Bóveda, la Torre de Hércules en A Coruña, el casco de Leiro en el Museo Arqueolóxico de A Coruña , el Torque de Burela en el Museo de Lugo, el Sarcófago do Conde Santo en el Monasterio de Vilanova de Lourenzá, San Pedro de Rochas en Esgos, la iglesia de Santa Comba de Bande, la de San Xes de Francelos en Ribadavia, la de San Miguel de Celanova, la Catedral de Santiago de Compostela toda (el Pórtico de la Gloria, Eva y David en la puerta de Platerías, la portada de la Sacristía, la fachada del Tesoro y la Berenguela), Santa María do Sar en Compostela, la iglesia de San Miguel de Bréamo en Miño, la de Santa María de Cambre, la de Santa María do Campo en A Coruña, la de San Antoniño de Toques, la de San Xoan de Portomarín, el capitel del rico Epulón y el pobre Lázaro en San Martiño de Mondoñedo en Foz, la iglesia de San Miguel de Eiré en Pantón, la de Santa María de Xunqueira de Ambía, la de Santa María de Augas Santas en Allariz, el Cristo de la Ermita dos Penedos en Allariz, la iglesia de Santa María de Vemil en Caldas de Reis, la sala capitular del Monasterio de Sobrado dos Monxes, la iglesia de Santa María de Armenteira en Meis, la de San Francisco en Betanzos (el sepúlcro de Fernán Pérez de Andrade), la de Santo Domingo de Bonaval en Compostela (las escaleras), la Catedral de Tui (el Pórtico Real), la Catedral de Ourense (los colores del Pórtico del Paraíso y la Capilla del Santo Cristo), la catedral de Lugo (los herrajes de la Puerta Norte, la Capilla Mayor y la Capilla de la Virgen de los Ojos Grandes), la de Mondoñedo, la iglesia Santa María do Azogue en Betanzos, la puerta del Colegio de San Xerome, los frescos de la iglesia de Vilar de Donas, la Casa de la Inquisición en Ribadavia, el puentecito de Xuño en Riveira, el Pazo de Xelmírez en Compostela, el Castillo de Pambre en Palas de Rei, el de San Antón en A Coruña y el de Soutomaior, el Hospital Real en Compostela, el Colegio Fonseca en Compostela, las estatuas de la fachada de San Martín Pinario también en Compostela, la iglesia de Santa María de Banga en O Carballiño, la Fachada de Santa Clara otra vez Compostela, el patio del Hospital de San Roque en Compostela, la Casa del Cabildo en Compostela, la fachada de Santa Eufemia en Ourense, la del Monasterio de Celanova y la del de Samos, el Pazo de Oca en A Estrada y el de la Picoña en Salceda de Caselas, el Monasterio de Oseira, los hórreos en Combarro, el cruceiro do Hío en Cangas, la sillería del coro del Monasterio de Celanova, el Retablo Mayor de San Martín Pinario, el Cristo de Conxo, la cabeza de cerdo en el Ponte do Porco en Miño, el Pazo de Raxoi, la iglesia de san Xián en Ferrol, el templo de la Peregrina en Pontevedra, la Casa Cornide en A Coruña, el San Jorge de la fachada de San Jorge en A Coruña, la cerámica de Sargadelos de la tercera época, el Círculo de las Artes de Lugo, el Teatro Jofre en Ferrol, el puente viejo sobre el Miño Tui-Valença, la fuente de Diana en la Plaza del Campo de Betanzos, la luz de los interiores de las pinturas de Pérez Villamil, los paisajes de Serafín Avendaño, el Templo da Vera Cruz en O Carballiño, el edificio del Banco Pastor en A Coruña, las mujeres de Asorey, Sargadelos otra vez, los paisajes de Lloréns, la Fiesta Gallega de Sotomayor, Náufragos de Corredoyra, los colores de Luis Seoane, Álbum Nós de Castelao, Mujer con cabra de Maruja Mallo, Xogando na praia de Granell, la Iglesia de Santa Cruz de Fisac, la abstracción de Silverio Rivas, las figuras de Leiro, las formas de Antón Patiño, las fotos de Vari Caramés, los pedruscos de Manolo Paz, los paisajes congelados de Antonio Murado, el interior del CGAC de Siza y el del Museo de Bellas Artes de A Coruña de Gallego, las instalaciones de Monica Alonso y las de Jorge Perianes.

Compresión zip cronológica desde el megalitismo hasta hoy. Se trata de una pequeña enumeración caprichosa de arte gallego man-made que me gusta y que quizá te sirva para recorrer Galicia este verano. Olvídate de lo que dicen los telediarios, de los cielos nublados y chubascos, de los montes quemados, de los electrodomésticos abandonados en los montes, de los yonkis de la Plaza de Cervantes, del chapapote, de los vecinos tirándose hazadas por unos centímetros de tierra, de los caciques, de Penamoa, de Feijóo, del bipartito, de las universidades en bancarrota, de los Tonechos, de las tiendas cutres de souvenirs de Santiago, de la cuota láctea, de los eucaliptos, del feísmo, de la especulación, de los kafkianos del Jaján y de Carlos Nuñez. Aunque suene a eslogan moñas de conselleiro de turismo, este año ven a Galicia, es la hostia.

¿Cuál es el museo ideal?

Daniel Canogar

1. Antes de su construcción, el arquitecto del museo haría consultas previas a artistas, profesionales del sector y a los trabajadores habituales que vayan a hacer uso del centro. El arquitecto no concebiría su edificio como una obra de arte, sino como un espacio para acoger obras de arte. Así, el artista no tendría que adaptar sus obras a las excentricidades del arquitecto, sino que encontraría un espacio versátil y adaptable fácilmente a distintos usos expositivos. En este museo estarían prohibidas paredes en las que no se pueda taladrar, los montacargas demasiado pequeños o suelos que no puedan soportar el peso de grandes obras.

2. La dirección del museo quedaría asignada por concurso público, con un jurado de especialistas y profesionales del sector artístico.

3. El museo expondría (con orgullo y sin complejos de inferioridad) a artistas vivos de la comunidad artística local. No les concedería espacios marginales para realizar pequeños proyectos, sino que les daría la oportunidad de presentar su visión en una exposición individual con múltiples proyectos. El museo haría un trueque con sus exposiciones, intercambiando producciones propias con otras llegadas de museos de fuera, consiguiendo, de esta forma, revalorizar y poner en circulación valores locales.

4. El museo eliminaría departamentos basados en técnicas. Crearía áreas realmente innovadoras, interdependientes, ágiles y mucho más orgánicas que los actuales sistemas clasificatorios.

5. El museo tendría a artistas en su Patronato.

6. El museo daría una enorme importancia al departamento educativo y tendría, como eje fundamental, conectar con comunidades no directamente vinculadas al mundo del arte. Los talleres con artistas serían un eje principal de su actividad. Esta filosofía convertiría el museo en un verdadero centro de investigación.

7. El museo haría un esfuerzo por encontrar innovadores diseños de montaje de exposiciones para reducir significativamente las carísimas partidas destinadas hoy por hoy a este fin. El dinero ahorrado revertiría directamente en la producción de la obra de arte, cuya financiación es siempre tan difícil.

8. El museo crearía redes de colaboración con otras instituciones de creación contemporánea. Se crearía así una sinergia y se evitaría duplicar esfuerzos.

9. El museo no gastaría gran parte de su presupuesto en adquirir obras de los grandes maestros. Éstos se conseguirían a través de donaciones de colecciones privadas. El dinero ahorrado se destinaría a adquirir obras mucho más asequibles de artistas emergentes, quizás, los grandes artistas del futuro.

10. El museo no limitaría su actividad a su espacio museístico concreto. Sus proyectos se extenderían a espacios anexos, locales abandonados para proyectos expositivos concretos o espacios públicos. Se crearía así una institución mucho más permeable, dinámica y menos anclada en los límites físicos de la institución.

Dora García

Un museo en el que sea un placer estar, un verdadero placer, debe tener por supuesto una gran colección. Pero una gran colección no es en modo alguno tener los cromos apropiados de la historia del arte; debe ser una colección que ha sido adquirida con pasión y convencimiento, una colección que transmite un modo de pensar el arte. La colección debería contener piezas raras, exquisitas, sorprendentes. Su disposición debería superar igualmente mis expectativas, no confirmarlas. Un museo debe tener una personalidad, en fin, una conversación interesante que nos haga disfrutar como nos hace disfrutar la conversación de ciertas personas: ocurrente, con humor, nunca acartonada, nunca de lugares comunes, sin miedo de ser irreverente, ácida, sarcástica incluso; completamente indiferente al buen gusto y a nociones tan soporíferas como el prestigio.

Con tales características, a mi museo ideal le daría igual el número de visitantes. Sería un museo elitista, pero para una élite que no se corresponde con ninguna clase social ni cultural existente; sería una élite creada por el propio museo, el museo crearía a su público y no el público a su museo, porque el público no sabe lo que quiere hasta que lo ve. Finalmente, este museo ideal tendría una política de publicaciones, eventos, conferencias, ciclos de cine y de teatro extraordinaria de nuevo por lo sorprendente, traería cosas desconocidas u olvidadas, piezas pequeñas pero claves, piezas que nadie pensó en recuperar hasta que llegó este museo ideal. Este museo no haría distinción de disciplinas pero no se llamaría nunca interdisciplinar, sería un lugar de alegría, soltura y espontaneidad, sin llamarse jamás lúdico ni entertaining, y tendría una gran relación con la ciudad y el barrio sin llamarse jamás popular. Sería un lugar público, y sería gratis.

Visto en mirondearte.com y originalmente publicado en elcultural.es

19 mayo 2010

Impacto


Impacto, Jorge Barreiro Xobaba, 1984


En 1984 Wim Wenders estrenó París. Por aquel entonces Galicia se enmarcaba entre el movimiento tetiñas free y las ostias como panes entre vecinos por centímetros de ferrado. También ese año Jorge Barreiro Xobaba presentaba en la Bienal de Pontevedra Impacto, un coche empotrado contra un bloque irregular de granito.

Galicia ha sido y es uno de los mayores centros mundiales de producción de granito, un material que labraban los canteiros sobre todo para construcción y talla de santos en iglesias y cruceiros. En los años ochenta, cuando se abrieron las ventanas, entró el conocimiento de otras realidades y lenguajes artísticos, muchos de los cuales fueron procesados por la Escuela de Canteiros de Pontevedra, verdadera canteira de artistas. Xobaba mostraba ese choque de las nuevas formas, del nuevo arte.

09 mayo 2010

MACC 2010

Estamos confeccionando el programa de Macc 2010, que explorará el potencial de las industrias creativas para generar riqueza e innovación social, y nos gustaría tener en cuenta tus ideas y formas de entender la creación colaborativa. Del 8 al 16 de mayo te invitamos a participar en nuestro proceso creativo en las salas de exposiciones del sótano del CGAC.

Si tienes una idea, propuesta o proyecto de cualquier formato o disciplina que incorpora creatividad, innovación o riesgo, Macc pone a tu disposición un espacio de exposición, contraste, promoción y búsqueda de colaboradores para su desarrollo. Hasta el 30 de junio puedes enviarnos tus ideas a info@maccatlantic.org. Descarga las bases y construye con nosotros el mercado de las ideas. MACC 2010

04 mayo 2010

Polifacético

Quiero un póster de esta fotografía de Jeff Bridges, sí, el actor, tomada con una cámara analógica Widelux, fabricadas en Japón desde finales de los 40 y capaces de hacer fotografías panorámicas de 140°. Mi cumpleaños es el 19 de junio. Las han publicado en Filemagazine.

02 mayo 2010

Especializar el arte contemporáneo

Instalación de Jorge Perianes en el MACUF

Peio Aguirre

La actual recepción del arte contemporáneo en la sociedad atraviesa por una situación de dificultad, si no de pura contradicción. Es cierto que ahora hay lo que antes no había, es decir, una mayor accesibilidad para el ciudadano de a pie a exposiciones de arte contemporáneo gracias a toda la nueva red de museos de nuevo cuño. Sin embargo, los lugares reales dedicados a mostrar exclusivamente arte contemporáneo están pasando serias dificultades para mantenerse debido a la incomprensión de la clase política y la demanda de esa misma franja de espectadores que se ha incorporado recientemente en tanto público.

El arte es, uno de los recursos más explotados para sanear cualquier déficit, desde la reconversión económica al maquillaje social y, sin embargo, el arte, ese mismo arte reclamado desde las grandes operaciones infrastructurales, está en serio peligro. Sucede un poco lo mismo que con la crítica de arte; aunque se publique cada vez más, es decir, aunque el volumen de materia textual impresa vaya en aumento, no significa que sea más fuerte. Más bien todo lo contrario. Sigue aquí.

01 mayo 2010

Marina Abramovic: the artist is present


David García Casado

La performance The artist is present constituye tanto el título como la pieza central de la retrospectiva dedicada a Marina Abramović en el MOMA y que podríamos traducir como “la artista está presente” o “la artista -o un más general 'el artista'- es el presente”. La doble posibilidad del verbo To be nos da la primera sugerencia del compromiso radical de Marina Abramović con el tiempo en su devenir y las posibilidades de transformar los acontecimientos superando las limitaciones del lenguaje, del cuerpo, del propio tiempo... Cabe también la traducción de "present” como regalo u ofrenda. En cualquier caso el título resulta bastante sugerente.

En dicha acción, la artista “versionea” una obra más antigua titulada Nightsee Crossing, en la que ella y su ex-compañero Ulay, cada uno a un lado de una mesa, se miraban a los ojos en silencio durante horas. En la obra del Moma, son los propios espectadores los invitados a sentarse a la mesa durante el tiempo que consideren oportuno. Al otro lado aguarda, cual oráculo, Marina Abramović, dispuesta a recibir a cualquiera, disponible desde la apertura del museo al cierre, desde el principio al final de la exposición, sin comer ni beber durante ese tiempo de cara al público. Continúa en SalonKritiK