19 diciembre 2011

Reflejos fragmentados del posmodernismo

 Para ler este texto en galego preme aquí


* Posmodernism. Style and subversion 1970-1990  
  Victoria and Albert Museum, Londres
  12 Libras. Hasta el 15 de enero de 2012

Durante la mañana había nevado y no subió de cuatro grados en todo el día. Llegamos algo tarde porque había una huelga de conductores en la línea Hammersmith. El último cuarto de la exposición lo vimos casi corriendo, como en la película de Godard, y quizá por eso nos saltamos la referencia a New Order que echamos de menos al salir. Every time i see you falling.

En el posmodernismo dicen que cabe el arte, la literatura, la filosofía y Tele5. La exposición en el Victoria & Albert Museum se centra en la vertiente estética y posmaterialista de las últimas décadas. Explora los orígenes del  posmodernismo  y su significado a través del diseño, aplicado sobre todo a la arquitectura, pero también a la moda, las artes gráficas y la artesanía (cerámica), y de su influencia en la cultura popular, sobre todo en el cine y la música. Sin apenas disquisiciones filosóficas.

La definición, se sabe, es complicada y problemática. Y controvertida. Dicen que fue una nueva ventana en un nuevo mundo, la que surgió cuando el modernismo, la tendencia que prevaleció en la cultura visual americana y europea durante buena parte del siglo XX, murió. Han decidido utilizar un marco temporal, de 1970 a 1990. Veinte años en los que los ideales representados por la ortodoxia racionalista de los objetos de la Bauhaus, de los edificios en estilo internacional, de la ropa simple y funcional y de las tipografías claras, fue derrotada por nuevas tendencias expresivas y una nueva permisividad más o menos tolerada. Surgió en ámbitos de estatus y dinero que, contradictoriamente, estaban ahí para desmantelarlo. Abrió un terreno incierto, ambiguo, teatral, teórico, lúdico, lujoso, ruinoso y luminoso. Un poco desolador, un poco desinteresado. Como un reflejo en un espejo roto.

Las salas de la exposición, intencionadamente, apenas están iluminadas, como los clubs malditos ochenteros. Como el Roxy. Y como el Rus, bromeó el otro. También nos acordamos del Bar de los Ron. El atrezzo con columnas clásicas de cinco metros en las primeras salas nos pareció. Entre los más de doscientos cincuenta objetos que vimos, me quedé con los diez que siguen son. Las mayúsculas son etiquetas de Jane Pavitt, una de las comisarias, que ayudan a entender el collage posmodernista. O como se diga.


ZIGURATS (Y GASOLINERAS)

1. Alexandro Mendini, Destrucción de la silla Lassú. 1974



Objeto proyectado, creado y destruido en 1974 por Alexandro Mandini, que además por entonces era editor de la legendaria revista de diseño y arquitectura Casabella y una de las personalidades del Diseño Radical italiano. Mandini toma una silla diseñada por él mismo, de formas muy puras, la coloca sobre unos escalones a modo de trono, de escala precolombina, la baña de gasolina, le prende fuego y toma unas cuantas fotografías del proceso. Como una proclamación, una de ellas es portada de la revista. Un evangelista diría que de lo que ardió renacerá algo nuevo de sus cenizas.


APRENDIENDO DE LAS VEGAS

2. Denis Scott Brown  y Robert Venturi en el desierto de Las Vegas. 1966


Ambos eran arquitectos, estaban casados y eran los socios principales de una firma que hoy tiene su base en Filadelfia. Y antes habían sido profesores en Yale, y solían llevar a sus alumnos a Las Vegas, capital del juego y de la resaca capitalista. Querían mostrarles otra arquitectura diferente al modernismo de acero y cristal vigente por entonces. "Deslumbrados por el sol del desierto y sus signos, los dos amábamos y odiábamos lo que veíamos, sentimos como se despellejaba nuestra piel estética". En 1967, con sus alumnos, escriben Learning from las Vegas, un alegato en favor del poder comunicativo de la arquitectura. Sabían que las Vegas, y la América de autopistas y malls, resultaban abrumadoras, pero era también un exceso que la gente quería aquí y ahora, sin problemas de conciencia. Ese mismo año Bruno Zevi (Saber ver la arquitectura) había escrito que "el que decide abandonar el movimiento moderno puede escoger entre Versailles y Las Vegas". El clasicismo de altos vuelos y la cultura popular no se dieran la mano, pero tuvieron una cita.


PRESENCIA DEL PASADO

3. Charles Moore, Modelo de Piazza Italia, Nueva Orleans 1976-79



En los años 60 y 70 se jugó bastante con estilos arquitectónicos del pasado (clásico), es lo que algunos llaman historicismo. Una tendencia criticada con hostilidad, "pastiches", pero que después de todo, y mejor o peor, es una respuesta estilística plural y desprejuiciada al monolotisimo ortodoxo modernista. Este espacio de Charles Moore, clave de la arquitectura posmodernista, es monumental, excéntrico, grave pero simpático. Pretendía ser un un homenaje de la comunidad italiana local de Nueva Orleans a la ciudad, un espacio abierto compuesto principalmente de neones que se encendían durante la noche, con ornamentos clásicos fragmentados y una fuente central sobre un mapa de Italia que remata el conjunto.  Además de los tres ordenes clásicos, Moore inventó para esta ocasión un nuevo orden que llamo Deli Order, ele ahíEstá en Nueva Orleans y podía estar en el kilómetro 456 de la NVI. Se restauró en 2004 y sobrevivio al Katrina. 

Otro ejemplo similar y formidable del que se pueden ver algunos planos es Le espaces d´Abraxes, en Marne-la-Vallée (1972-82) de Ricardo Boffil, donde tres años más tarde Terry Gilliam rodó Brazil.


COLLAGE

4. Nils-Ole Lund, El futuro de la arquitectura, 1979.



No fue el posmodernismo un movimiento compacto, mas bien un lugar de convergencia entre profesionales con ideas o métodos afines, uno de ellos tan particular y sencillo como cortar y pegar. El collage postmodernista no trata de unificar o sintetizar en un todo las partes, como hacían los modernistas, simplemente pretende abarcar y plasmar, sin más discurso, la diversidad del mundo. Lund hizo unos cuantos collages mostrando paisajes de edificios del final del modernismo en ruinas, decaídos y devorados (reclamados) por la naturaleza.


APOCALYPSE THEN


5. Ridley Scott. Blade Runner, 1982



Tan fascinantes como las ruinas romanas son las que dejó el paisaje postindustrial. Del obejto modernista surgía la utopía y el progreso, del postmodernista la distopía y el punk. Este caos material es parte fundamental de la estética apocalíptica urbana. La mostró como nadie fue Ridley Scott en Blade Runner (1982). La película es una mezcla del estilo futurista mezclado con los años 40 (es del 82, es decir, cuarenta años antes y cuarenta después). En Los Ángeles, en 2019, nos dicen que nuestra identidad es un producto artificial surgido de la publicidad que vemos, de la ciudad en la que vivimos, de la televisión que vemos.


NEW WAVE


6. Grupo Memphis, Portada de la revista Domus, años 80.




Es a principios de los 80 cuando el posmodernismo pasa de la marginalidad a dominar el diseño durante toda la década. Nuevos efectos multiculor, teatralidad acusada, dinero sin complejos  y subversión desganada se muestran sobre todo a través de la música (videoclips) y revistas. Destacan los diseñadores italianos, y en especial dos estudios, Alquimia, y sobre todo más tarde en Milán Memphis, nutrido de una pandilla de enfants terribles liderado por Etore Sotsass Jr. Dieron la vuelta al mundo, cuando costaba dar la vuelta al mundo, a través de la revistas Domus. Una etapa corta e intensa en la que la imágen lo era (casi) todo.


LA POSE

7. Cultur Club, Karma Chameleon, 1983.



Fue una época de bailarines, coreógrafos, directores de arte, estrellas pop, drag queens, fiesteros y clubs. Tomaron drogas, escucharon música y miraron las estrellas. Había en todos ellos un lenguaje de pastiche, de estilos destruidos y reconstruidos por ellos mismos que proporcionaban una apariencia sintética y artificial de la que alardear. Algunos tomaron estos elementos del ámbito del diseño y del arte y lo llevaron a los escenarios públicos, casi siempre con bandas sonoras más o menos optimistas. Ve tú que ahora Boy George.


LAURIE ANDERSON

8. Laurie Anderson le explica a su clon los secretos de la coreografía.


La vertiente feminista. En sus performance mezcló la guerra de sexos, la política americana, el lenguaje, la cultura occidental, y todo eso y más, a través de la poesía, el dibujo, la danza y la música (minimalista). Una parte de su discurso elevó a la condición de teoría general aspectos de la cultura posmodernista. Pocas mujeres han participado en el debate posmodernista, y hay quien dice que es un invento masculino para exluirlas. Dice Habermas en La Posmodernidad que fueron las mujeres las que rechazaron la vieja oposición entre teoría y práctica propia de estos años, la intervención crítica supone una injerencia política.


EL DINERO

9. Andy Warhol, Símbolo del dólar, 1981.


A principios de los 80 Warhol empieza con las serigrafías. Una de las primeras fue este símbolo del dólar gigante. Reconocía así el valor en el mercado de su propia obra, con ironía o sin ella. Fue una década de auge económico y surgió una subcultura artística obsesionada con el dinero y el estatus, pero que moriría bajo su propio peso. En la exposición dice Frederic Jameson, un crítico que se había tomado en serio la superfialidad de Warhol, que aquel encuentro entre arte y dinero fue fatal, "debieron ser declaraciones políticas potentes y no esto, pero no fue así, y no se por qué aún."

Si es verdad que hubo una parte crítica, especialmente en la Inglaterra de Teatcher. Por aquella época se produjeron una serie de pelotazos en Londres con la reconversió de los muelles, y varios artistas, sobre todo Peter Dunn y Loraine Lesson, criticaron aquellas acciones desde la ola posmoderna.


PROTECT ME FROM WHAT I WANT


10. Jenny Holzer, Protect me from what i want, 1985.


En 1985 la artista de Nueva York Jenny Holzer alquiló un espacio en Times Square que normalmente se utilizaba para uso comercial. Lo iluminó con seis palabras "Protect me from what i want", que suena a temazo de Placebo. Ella dijo que era lo que parecía, es decir, una advertencia. La valla está cara a cara con otros carteles asociados a un lujo accesible. Ahí están las temibles, o no, causas y efectos de nuestros deseos.

09 diciembre 2011

The special ones: ¿por qué el arte necesita la mirada crítica del Premio Turner?

Do words have voices, instalación de Martin Boyce, ganadora del Turner.

Esta semana se ha entregado el Premio Turner con la confusión y el ruido habituales. El título de esta entrada lo he tomado de este artículo de Jonathan Jones en The Guardian, que me señaló Ángel de Compostela, y que defiende el premio con ese tipo de verdades simples, y categóricas, de las que es difícil escabullirse. Ahí va la traducción al español:



En una época en la que seguimos a multitud de artistas y glorificamos a lo más ordinario, el Premio Turner selecciona a un puñado de artistas extraordinarios que realmente merecen ese reconocimiento. Uno de los argumentos más fascinantes en el artículo de Charles Saatchi en The Guardian el sábado pasado es su afirmación de que muchas personas en el mundo del arte "simplemente no puede distinguir a un buen artista de otro peor" .

Esto nos lleva a una de las preguntas más interesantes de todo el panorama del arte contemporáneo actual. La misma cuestión que se plantea cada año cuando llega el Premio Turnerque es donde estamos ahora. Que se utiliza para denostar a todo el arte moderno y a los que les gusta, al igual que hace algún pintor Stuckista en una serie de pinturas caracterizandome a mí como su villanoEs mucho más difícil distinguir a las ovejas de las cabras que tratar de identificar lo que vale en el arte de nuestro tiempo. Eso es lo que dice Saatchi que no están haciendo los curadores, críticos, marchantes y coleccionistas. De hecho, él dice que no tienen tanto "ojo" como se les presupone, que sólo fingen que les gusta lo que esperan que les vaya a gustar a los demás.
Es cierto. En un momento dado, hay olas de entusiasmo en el mundo del arte por algunos artistas en particular que van más allá de las cualidades reales del artista. Piensa por un momento en un buen grupo de artistas contemporáneos reconocidos y yo te digo que alrededor del 70% de ellos no son tan buenos. Es lógico. El número de artistas consagrados y reconocidos en Gran Bretaña superan cualquier cifra real de posibles artistas verdaderamente excepcionales en un país en un momento concreto.
Cantidad, no calidad, es la razón de bienales y ferias de arte. Los críticos que visitan la Bienal de Venecia casi siempre aceptan que la gran mayoría de las obras son aburridas y triviales, las ignoran, y saltan sobre las cosas que les gusta. Este año sentí que era una buena Bienal porque me gustaron cinco o seis cosas entre varios cientos para escoger. Y es que realmente el arte es así: de entre los cientos de personas que quieren ser artistas, tienes suerte si uno tiene un talento genuino. Una gran imaginación y la capacidad de traducirla en arte se ve en raras ocasiones, e incluso a los mejores artistas puede que sólo sean verdaderamente bueno por unos pocos años.
La discriminación debe ser la primera regla de la escena del arte, porque no hay valor para nadie si lo glorificamos todo. El trabajo consiste en encontrar lo extraordinario, y apoyarlo.
Es interesante ver la pasión con la que el público de Nueva York respondió a la exposición póstuma de Alexander McQueen en el MetEvidentemente, el mundo de la moda es mucho mejor que el mundo del arte discerniendo el talento real y celebrando a sus estrellas genuinas, y no a los *also-ranEl peor problema en el arte contemporáneo es esta suspensión de las facultades críticas, la disposición cobarde a afirmar que por definición lo nuevo y lo cool es siempre bueno. 
Por eso el premio Turner importa. Es un momento en el que los artistas son juzgados en lugar de agruparlos a todos en un alegre carnaval. Una vez al año, en diciembre, un jurado se sienta en una sala y discute acerca de lo que es verdaderamente bueno en el arte de ese momento. A veces las decisiones me dejan perplejo y me enfurecen. Hacen mucho más daño a los perdedores que ayudan al ganador. Pero el jurado Turner tiene una oportunidad única para resistir a la marea de la moda acrítica y reconocer lo auténtico, a un puñado de artistas originales que de verdad merecen ese aplauso. Espero que el Turner de este año vaya a George Shaw, un verdadero artista si es que alguna vez he visto alguno. Y espero que los desacuerdos de los visitantes que disfruten las obras sean profundos y amargos, porque la crítica apasionada es la única cura para la monótona y triste entrega del arte a lo cool
Según el diccionario Oxford el término nació a finales del siglo XIX para nombrar a los caballos de carreras que no quedaban entre los tres primeros.

02 diciembre 2011

Culturgal 2011 Pontevedra

Culturgala Feira das industrias culturais galegas. Artes escénicas, libro, creación audiovisual, deseño, internet e novas tecnoloxías. A radiografía anual de boa parte da cultura galega, desta vez no Pazo da cultura de Pontevedra e ate o próximo domingo. O PDF do programa aquí.

28 noviembre 2011

La Venencia, el despacho de Zapatero, Francesc Torrent y la RAE.



Pasé un par de días en Madrid porque se casaba allí mi hermano un sábado resplandeciente. Pasé otra vez por la Venencia, esta vez con Ana y Antonio, y tomamos el jerez, amontillado, y las aceitunas, encurtidas, entre paredes de nicotina idiosincrática. Pasamos después por la galería en la que trabaja Antonio, que nos dijo que da a la ventana del despacho de Zapatero, y comentamos no se que de Adolfo Suárez. Habíamos quedado un par de horas antes en CentroCentro, que se define como un espacio nuevo para la reflexión colectiva sobre la vida y las culturas urbanas contemporáneas, en el emblemático y neoplateresco Palacio de Telecomunicaciones de Antonio Palacios en Cibeles. Madrid está montado. En el vestíbulo una becaria me contó que el ala trasera del palacio se sigue utilizando para tareas administrativas del Ayuntamiento de Madrid, y que le pusieron ese nombre porque está en el centro de Madrid y en el centro del paseo de las artes, que hasta no se si irá con mayúsculas. También me contó que había estudiado Historia del Arte en Colombia y que lo echaba de menos. Parecía que algo le preocupaba, como el recuerdo de alguna felicidad frustrada, ya no lo sabré. Antonio me dijo más tarde que Trotsky había llamado al edificio Nuestra Señora de las Telecomunicaciones en una visita en los años 30, pero no recuerdo la razón. Estuvimos buscando el escudo de Galicia que habíamos leído en El País que habían encontrado en la fachada en una restauración reciente, y lo encontramos. Dentro vimos la exposición de Francesc Torres Memoria fragmentada 11S. Artefactos en el hangar 17. "La instalación reflexiona sobre la memoria histórica, la memoria nacional, el luto social e individual y el proceso continuo para asimilar los traumas más profundos, a partir de las fotografías de algunos de los restos materiales recuperados de la Zona Cero, almacenados temporalmente en el Hangar 17 del aeropuerto JFKde Nueva York. En abril de 2009, Francesc Torres recibió el encargo del National September 11 Memorial Museum de fotografiar este espacio cerrado al público. Un lugar singular, de gran poder visual y emocional, transformado de forma espontánea y temporal en un “Museo de Historia Innatural”, como el propio artista lo define." Es un montaje sin alardes, sencillo. La mayoría de las fotografías muestran espacios grandes y tono cinematográfico, tendencia dominante en la fotografía contemporánea. Estas escenificaciones repensadas consiguen expandir la potencialidad narrativa de unas cuantas historias que se congelaron el 11 de septiembre de 2001, y muestran sin pudor la cotidianidad que quedó suspendida aquel día. Nos gustaron.

Un par de horas antes de todo esto caminaba con mis padres y mis hermanas por la calle Felipe IV, y al ver que pasábamos por delante de la sede de la RAE nos detuvimos y gritamos a coro: ¡almóndigas! ¡cederrones! ¡Alemaña! ¡cocretas!

12 octubre 2011

Wallis Simspon y los derechos del espectador



La primera vez que fui a la National Portrait Gallery me quedé un buen rato mirando este retrato, Wallis, Duquesa de Windsor. Me gustó la atmósfera, la calma y la belleza que transmitía. Al cabo de un par de meses volví porque quería mostrárselo a dos personas, pero ya no estaba. Di varias vueltas a la sala del siglo XX, en la planta baja, pero nada. Una de las comisarias me dijo que habían tenido que retirarlo por problemas de derechos de autor. El autor, Gerlard Brockhurst, murió en 1978, hace tiempo que dejó de tener problemas. Después he podido saber que es propiedad de Mohamed Al Fayed, que lo compró al adquirir la casona en la que vivían los duques en París, así se veía el cuadro en uno de los salones. No es sencillo encontrar más imágenes. Las dos fotografías de arriba las hice con un móvil a una reproducción en alta resolución en una pantalla de un ordenador gracias a la misma comisaria, que fue muy amable. No es igual, claro. Lo siento si incumplo algo. Bueno no, va por ti, guapa.

01 octubre 2011

A cartografía do outro: arte e multiculturalismo.

Este artigo pódese ler en español aquí.

A cartografía do outro: arte e multiculturalismo.

Hai uns vinte minutos que voltei do traballo. Antes de subir a casa pasei a mercar cocacola á tenda de Hamid. Cando Hamid peche a tenda ás dez irá á Asociación musulmá de Mile End, na mesma rúa. Ó saír da tenda pasaron dúas louras nórdicas, ou iso supuxen, que tal vez voltaban da universidade. Pola outra beirarrúa, diante da igrexa anglicana, camiñaba un mileurista con garavata e canso despois dunha longa xornada nalgunha oficina da City.  Ao virar, na esquina con Hamlets Way, unha cuadrilla de mozos negros xogaba a amagar golpes de boxeo. Se nos axustamos ao sentido descritivo do multiculturalismo, é dicir, á coexistencia de diferentes etnias e culturas no seo dunha mesma identidade política territorial, entón Mile End, en Londres, é un barrio multicultural. Un lugar no que a complexidade converteuse na norma social.

No mesmo contexto, a só dúas paradas de metro, está Shoreditch, un distrito que hoxe é para Londres o que foron Camden ou Notting Hill nos oitenta ou o Soho nos noventa, unha meca de artistas e emprendedores do ámbito cultural. Na época victoriana era bastante popular polos seus teatros e tendas, despois mantívose nunha lenta decadencia ata que os bombardeos da Segunda Guerra Mundial relegárono ao esquecemento. Comezou a reverdecer cando nel se instalaron algúns líderes da Young British Artist a finais dos 90, e hoxe a industria cultural entrou de pleno, as galerías máis punteiras da cidade tiveron que abrir sucursais na zona. Pero Shoreditch aínda conserva un aire canalla e cutrelux sometido a un contexto multicultural creativo formidable, que cumpre o seu papel no cambio de patróns estéticos (que aínda na súa maioría responden á invención do gusto do XVIII con Baumgarten e Kant) e na procura de novas estratexias colaborativas moi propias de comezos de século XXI.

Supoñamos agora que unha obra de arte é un arquivo da acción humana na que poden converxer distintas ideas, crenzas ou tendencias nunha época. Hoxe en Shoreditch temos moitas ideas, crenzas e tendencias coincidindo nun espazo e nunha época. Dáballe voltas a esta idea volvendo en metro, tratando de buscar antecedentes, e concluín, ponédevos o cinto que aquí veñen as curvas, que talvez a primeira vez que se produciu unha concentración artística, urbana, revolucionaria e multicultural definitiva foi hai cinco séculos, nun dos berces da arte, a arquitectura e os xeados que saben a xeado, Florencia.

Se entras na Catedral de Florencia (6 euros fai un par de anos), camiñas un pouco, e  xiras o pescozo á esquerda, ollarás dous grandes murais separados entre si por uns tres metros, moi semellantes entre eles a primeira vista. En cada un hai un cabaleiro medieval a cabalo retratado de perfil. O primeiro é de Paolo Ucello e nel aparece un cabaleiro hierático, como sacado do conxelador, sobre un cabalo simulado, que semella de madeira. No outro, de Andrea del Castagno, o guerreiro regresa airoso da batalla sobre un animal que trota como trotan os cabalos, que ten uns músculos que responden a uns movementos, a unha anatomía naturalista. Entre ámbalas dúas obras somentes transcorreron 20 anos, entón ¿Como foi posible este salto cualitativo tan grande en tan pouco tempo?

A comezos do século XV o comercio, e por tanto o diñeiro, a tea, a guita, o parné, a prata, é dicir, os cartos, estaban en Florencia, como hoxe están en Londres, Abu Dabi ou Moscova. Algo antes, no gótico, naceron, dalgún modo, os gremios profesionais (de médicos, xuíces, banqueiros, albaneis, mercadores de la, coiro, seda) que tiveron o seu apoxeo no Renacemento. Estes gremios eran capitaneados por familias, unha nova burguesía moi rica e poderosa que necesitaba a notoriedade e o prestixio que a nobreza adquirira durante xeracións. As batallas entre estas familias polo control político e económico da rexión eran continuas e tamén, por certo, moi crueis  (a caída dos Medici!). Un dos métodos máis eficaces e determinantes para lograr ese prestixio era comprando arte e encargando novos proxectos ás figuras do momento. Que o pobo, pero sobre todo as outras familias, vexa a que artista puiden contratar, ou que palacio puiden levantar. Arte, política, e propaganda, sóanos.

Os artistas, que xeralmente son uns mortos de fame, sabían que o diñeiro e os mecenas estaban en Toscana, e até alí íanse. En moi poucos anos, nun espazo temporal limitado e nun espazo físico limitadísimo (a parte amurallada de Florencia pódese camiñar de punta a punta en 40 minutos), xuntáronse un numero extraordinario de artistas extraordinarios, e o máis novidoso, que coñecían a obra que estaban a facer os seus contemporáneos, chegados doutros lugares. Influéncianse entre eles, cópianse, promóvese a circulación de ideas, avánzase: nace o Quattrocento, un triunfo da reinterpretación do clasicismo grego e romano, pero tamén, dalgunha maneira, do multiculturalismo.

Hoxe tendemos (tendo) a caer no ombliguismo do presente e pensar que somos a suma dunha tradición analizada e mellorada, cada vez máis brillante, non sempre é así. Dentro da narrativa decimonónica que se estuda nas facultades de Historia da arte, foron as vangardas do século pasado, máis que calquera outro suspiro posmoderno, as que souberon representar mellor que calquera outro movemento o contexto do que noutras latitudes outras culturas e outros artistas representaban. Ademais foron aqueles homes vindos do frío para patear o pensamento burgués os que máis promoveron a inclusión e interrelación de diferentes continentes pola linguaxe da arte en todo o século XX. O resto, e até hoxe, é unha festa con dereito de admisión.

Pero entón cal é o activo multicultural no panorama artístico actual? Nin idea. Suponse que os produtores de arte seguen traducindo nunha linguaxe particular unha visión do mundo, moitas veces común ao conxunto da sociedade, e que o espectador aborda, e até pode descifrar, esa experiencia (persoal), pero tal vez cabe destacar un elemento que matizou e salientou nas últimas décadas a idea de multiculturalismo na relación entre artista e espectador, o desenvolvemento das novas tecnoloxías.

No debate, vaporoso, entre a tensión do local e o global, trenzado pola relación hipercomplexa de culturas, no que a interdependencia dos mercados nun contexto de cambio continuo borrou as fronteiras físicas, o risco máis demoledor do noso tempo é a tendencia á homoxeneización. Deberán ser as novas tecnoloxías, sobre todo internet, un medio que introduciu o consumo inmediato e a divulgación masiva nunha época na que o hiperreal achégase ao hiperfalso, protexidas e reforzadas, porque entón reforzaranse as oportunidades de xustiza entre diferentes identidades políticas e culturais, formando suxeitos políticos que reivindiquen garantías igualitarias ao dereito, clave, á información. 

Un dereito que nos permite tamén aquí, en Mile End, superar a miopía da experiencia coa que chegamos e adquirir unha perspectiva intercultural que articula as nosas diferenzas, e que conecta ás minorías ás redes máis globalizadas con moita máis eficacia que o intervencionismo das políticas multiculturalistas estatais en función de expresións persoais (pertenza de clase, opción sexual, etc.). Un dereito que nos axuda a comprender a cartografía do outro, aínda que despois, previsiblemente, nos larguemos coas dúas louras nórdicas. Xa quixeramos..

22 septiembre 2011

Martin Creed en Vigo, hai que ir

Martin Creed. Obras
  MARCO Museo de Arte Contemporánea de Vigo
  Ata o 2 de outubro


De Martin Creed falei máis dunha vez neste blogue. Aínda se pode ver a mostra Martin Creed. Obras, prorrógase ata o 2 de outubro. Unha boa oportunidade para ver obra do xenio inglés. 




O proxecto do artista británico Martin Creed (Wakefield, Reino Unido, 1968), comisariado por Carolina Grau, enmárcase no formato de novas producións realizadas especificamente para o MARCO, e supuxo a súa primeira exposición individual en España. Gañador do Turner Prize en 2001, Creed combina a súa faceta de artista co seu grupo de música, formado en 1994.

Toda a planta baixa do MARCO está ocupada por unha soa obra, que inunda e á vez baleira o espazo expositivo. Work No. 247 Half the air in a given space [A metade do aire nun espazo dado], 2000, consiste en materializar a metade do aire contido nun espazo por medio de globos, modificando por completo a percepción do contorno. Creada por primeira vez en 1998, esta peza adquire nas salas do MARCO unha magnitude completamente descoñecida ata agora, pola súa monumentalidade e polas dimensións das salasA exposición complétase cun conxunto de obras relacionadas coa música e o son, nunha das salas do primeiro andar.

13 septiembre 2011

Rita McBride en Madrid

Rita McBride. Civic citations
Galería BENVENISTE Contemporary (Madrid)
Del 15 de Septiembre al 12 de Noviembre de 2011



Rita McBride (Des Moines, IA, EEUU, 1960), docente en el departamento de escultura de la universidad de Düsseldorf, es conocida por su trabajo en torno a las prácticas escultóricas, campo en el que su obra articula una investigación en torno a lo público y las posibilidades contextuales de la intervención urbana. En este sentido cabe destacar Arena (Witte de With, 1997)—, o la reciente intervención Mae West (Munich, 2011). En Civic Citations —Benveniste Contemporary, 2011— presentará una serie de trabajos en formato de obra gráfica, escultura y vídeo que entroncan con los procesos de investigación y producción implícitos en su labor pública. 

Además de los proyectos públicos mencionados su trabajo se puede encontrar en colecciones como FRAC-Bourgogne, en Dijon, Witte de With Center for Contemporary Art, Rotterdam, Kunsthaus de Zurich y Winterthur de Suiza. Así mismo ha expuesto en centros como Witte de With Center for Contemporary Art (Rotterdam), Tate Modern (Londres), Whitney Museum (New York), New Museum (Nueva York), Queens Museum of Art (New York) y Moderna Museet (Stockholm). 

14 agosto 2011

El estado del arte


Por Julian Oliver

En 2004 Eleonora Aguiari llevó a cabo una intervención artística en una estatua de Lord Napier, envolviéndola con 80 rollos de cinta roja. Fueron necesarios cuatro días y cuatro personas para completar la transformación de este prominente monumento.
Quizás, una dimensión poética involuntaria de esta obra haya sido la cantidad de trabajo burocrático para que se pudiera realizar la intervención. La artista tuvo que pedir permisos al departamento de conservación del Victoria and Albert Museum, al departamento de conservación de la Royal College of Arts, obtener las autorizaciones del Patrimonio Inglés (propietarios de la estatua), del ayuntamiento de la ciudad de Westminster, de las juntas municipales de los barrios de Chelsea y Kensington (sobre cuyos límites se levanta la estatua), del rector de la Royal College of Arts e incluso del actual Lord Napier. (1)
A pesar de todo, esta “intervención autorizada” fue todo un éxito. Al estar en un lugar destacado fue vista diariamente por muchos turistas y devolvió cierto protagonismo a un monumento público que se había integrado tanto en el paisaje que a duras penas tenía visibilidad. En este sentido, la artista consiguió lo que se había propuesto: “[…] la estatua que simboliza el pasado militar o el imperialismo debería cubrirse para hacer visibles los tópicos del pasado.” (2)


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16 junio 2011

Cinco preguntas a Yuko Noda


Two chair legs from the garbage - Yuko Noda

Hace unos dias fuí a una inauguracion en Shoreditch de artistas emergentes japoneses. Conocí a Yuko Noda, unos minutos antes había visto unos circulos concentricos hechos por ella con periódicos prensados que me habían gustado. Charlamos un rato y me contestó a estas preguntas.

1.- ¿De dónde eres? ¿Qué has estudiado y dónde?
Nací en Osaka, Japón. Estudié una licenciatura en diseño textil en la Universidad Seyka en Tokyo. En 1999 vine a Inglaterra, y cursé un master en Bellas Artes en el Central Saint Martins College of Art and Design.

2.- ¿Qué materiales utilizas?
Utilizo cualquier material disponible. Me importa el concepto de disponibilidad. No me refiero simplemente a poder tener un material determinado en las manos, también a su significado conceptual. La eleccion de un material es la eleccion de un contexto social. Suelo utilizar materiales que han sido claramente desechados.

3.- Entonces, ¿qué significado le das a tu trabajo?
No me ocupo de buscarle un significado. Admito que se puede pensar que mi trabajo puede conllevarlo, pero no me importa. Sería equivocado realizar cualquier afirmación o interpretación que siente precedente.

4. ¿Dónde te gustaría ver tu trabajo?
Esta diseñado para ser expuesto en galerías.

5.- ¿Qué otros artistas te gustan?
Sophie Calle, Keith Tyson, Felix Gonzales-Torres y Gillian Wearing.

16 mayo 2011

10 consejos para estudiantes de Historia del Arte

1.  Si lo que ves en la imagen tiene forma de pito, en el examen di que es un símbolo fálico. No se atreverá a negarlo.

2.  Apunta todo lo que diga el profesor sobre Duchamp y su obra. En el examen pon lo contrario. Aprobarás.

3.  Estudia, como si no hubiera un mañana, las diferentes formas y evolución del ábside románico. Nunca sabrás por qué, pero por ahí se va media carrera.

4.  No tires el programa de la asignatura en cualquier lado el primer día. Recíclalo en el contenedor azul.

5.  Si dijo Euclides que por dos puntos diferentes sólo pasa una línea recta, también dijo que tú puedes trazar las líneas compositivas que te de la gana.

6.  Buscar imágenes en Google Imágenes es las sandalias con calcetines del historiador del arte.

7.  Si te mandan leer un libro y te piden una recensión te están pidiendo que lo resumas. Si además te piden tu opinión personal: es un libro cojonudo, siempre.

8.   El bulling es un invento americano, en la universidad española cuando un alumno hace una pregunta nos reimos de él. 

9.   Se escribe Brunelleschi y Quattrocento.

10.  Si durante los cinco años de licenciatura llegas a las 10.000 fotocopias, entras gratis los lunes en el Prado.

13 mayo 2011

Kurosawa en el Museo del ABC

  Museo ABC de Dibujo e Ilustración [Cómo llegar]
  Hasta el 12 de junio


Hace tiempo que los del nuevo Museo ABC de Dibujo e Ilustración me bombardean el email. No es algo tan malo, están empezando y tendrán ganas de darse a conocer. Pero lo hacen con esos emails cargantes o notas de prensa exageradas, muy locas, en Arial 10 y con muchas negritas, bastante habituales para anunciar exposiciones o eventos. Es un error, la mayoría de receptores los borramos sin apenas leerlas y deja una imágen pésima del remitente. Da mucha pereza.

De todas maneras lo visitamos el fin de semana pasado en una escapada relámpago a Madrid. Está en la calle Amaniel, pegado al Cuartel del Conde Duque y muy cerca del Bar Miño, donde hace cinco años vi un 1-2 del Dépor al Osasuna. El mismo edificio, nos cuenta el de seguridad, albergó en 1900 la primera fábrica de Cervezas Mahou en Madrid. La adaptación la ha hecho el estudio Aranguern & Gallegos, casi 4000 repartidos en  seis salas, dos de ellas para exposiciones, amplias y diáfanas, llenas de luz que entra por ventanales industriales. En el exterior se ha configurado una nueva plaza en torno a formas plateadas poligonales, sospechosamente inspiradas en las de los bajos e interiores del Caixaforum. Qué raro.

Por lo demás, el diario ABC, que es un periódico que se declara monárquico, ya me dirás, y que es bastante conservador, ha levantado un museo que tiene una apariencia bastante moderna. Dicen que nace para conservar, estudiar y difundir la Colección ABC, siendo un espacio abierto y plural, para un publico general y más especializado y unas cuantas formalidades más habituales que el tiempo dirá. Se supone que tienen una colección de más de 200.000 piezas desde 1891 hasta hoy, de más de 1.500 ilustradores y dibujantes. Que no es poco.

Acudimos para ver la exposición La mirada del Samurái: Los dibujos de Akira KirosawaAntes de dedicarse al cine, Kurosawa quiso ser pintor, y lo intentó con muchas ganas pero con poco éxito. Lo que aquí vimos son los stroryboards, la mayoría bocetos, de las películas La sombra del guerrero, Ran, Rapsodia en agosto, Los sueños de Akira Kurosawa, Espera un poco y El mar que nos mira. Leemos el texto de la entrada que a mediados de los setenta la industria cinematográfica japonesa atravesaba una crisis grave, y los productores se decantaban por películas comerciales de bajo presupuesto, películas de monstruos como Godzilla o la Yakuza. Kirosawa no lograba involucrar a ninguna productora japonesa con sus nuevos y caros proyectos, así que se aplico en la realización de estos dibujos a  modo de guión gráfico para convencerles. Los vemos. Son coloridos, con encuadres diversos y pensados, en los que varía la iluminación o el vestuario. No siempre coincide con el resultado que vamos a ver en la pantalla, pero sí que le inspira. Cuando ya era un cinesta reconocido, Kurosawa reflexionaba irónicamente sobre el éxito de su regreso a la pintura "...es curioso que cuando de verdad intenté pintar bien sólo producía obra mediocre mientras que cuando me preocupaba de esbozar las ideas para mis películas fue cuando produje obras que la gente considera interesantes". O no tan curioso.

La iluminación demasiado tenue y mate en la sala no ayuda a destacar los dibujos como merecen. La estilización de algunas figuras y el grafismo me recordó a Castelao, que si hubiera tenido facebook seguro que se hubiera hecho fan de los ukuyo-e. Por las paredes se reparten citas elogiosas de otros directores sobre Kirosawa, y lo cierto es que salimos de allí con ganas de llegar a casa para volver a ver Dersu Uzala. Fue una buena idea.

19 abril 2011

Morte 1 by Cascarilleiro

Era en la Idea Generation Gallery, el evento consistía en tomar una fotografía descontextualizando elementos del espacio urbano en la zona de Shoredicht y Brick Lane, durante un tiempo límite de dos horas, entregando la tarjeta al finalizar. La hice en la parte trasera del pub Old Blue Last. Lo rojo es basura y la luz la propia de una tarde nublada a las 15.00h. Debajo de mi cuerpo hay cartones de cajas limpias, que lo habéis pensado y se que debo aclararlo. Es lo más cerca que he estado de un capítulo de The Wire. La presenté bajo el seudónimo Cascarilleiro y se tituló Morte 1, a pesar de no haber Morte 2 ni sucesivas. Gustó a los que votaban y la colgaron en Idea Generation. Para ser razonable, le he puesto de precio dos millones de libras. También vinieron a la fiesta Gilbert and George.



17 abril 2011

Mick Rock y una pandilla de hedonistas ingleses

El texto que va continuación iba a publicarse en ILike, pero luego lo cambiamos por otro. Aunque la exposición que menciono ha terminado, el catálogo está accesible en PDF aquí.



The man who shot the 70's

Estamos en la era de los vuelos baratos en la que mucha más gente que en la época de nuestros padres puede ir a muchos más lugares. Los escenarios urbanos de las grandes capitales, sus epicentros turísticos, se llenan de cybercafés, bares con alcohol barato para mochileros lonelyplanet, tiendas cutres de souvenirs y camisetas de equipos de fútbol y parejas de funcionarios en escapada de fin de semana. Al mismo tiempo desempolvan sus viejos iconos para atraer a un turismo low cost que no tiene mucha más intención que fotografiarse junto a esas postales. Por ejemplo aquí, en Londres, se promocionan más que nunca los autobuses rojos de dos plantas semivacíos, los taxis nuevos que intentan parecer antiguos (“altos para que cualquier caballero pueda entrar y salir sin quitarse el sombrero de copa”), las cabinas rojas en la era de la telefonía móvil, y una noria gigante en medio del pueblo que podría haber tenido un hueco en el capítulo de Marge Simpson contra el monorraíl.

Algo parecido ocurre con las programaciones de museos y galerías, basadas en un alto porcentaje en contenidos mainstream en detrimento de producciones más arriesgadas e innovadoras. Un buen ejemplo es la muestra que he ido a ver, The man who shot the 70's, la retrospectiva de la Idea Generation Gallery en la capital inglesa de la obra de Mick Rock: un buen puñado de fotografías icónicas en la capital más icónica del mundo.

No hay que confundir a Mick Rock (es su verdadero apellido) con Mickey Rourke. El primero es un fotógrafo inglés y el segundo es el actor americano raro. Esto va del primero, un hombre que se levantó una reputación tomando fotografías a algunas de las celebridades musicales más populares desde los años 70 hasta hoy. He dicho populares.

Mick estaba estudiando en la Universidad de Cambridge cuando utilizó por primera vez una cámara fotográfica y, según cuenta, fue en un estado de embriaguez in the highest degree como descubrió su talento, pero no aclara más. Algo más tarde fue su amigo Syd LSD Barret quien le pidió una fotografía para la portada de su primer álbum en solitario The Madcap Laughs, y desde entonces desarrolló su carrera profesional.

Algunas de sus fotografías más famosas las tomó entre el 71 y el 74, en pleno auge del glam british. A mí antes, en general, el glam me parecía un coñazo y con los años me ha ido pareciendo el mismo coñazo con más años. Esos desarrollos largos y esos virtuosismos toscos me aburren mucho, y la estética cabaretera de estampados de leopardo, plataformas y chisteras me parece el festival de fin de curso del instituto, pero lo que no se puede negar es que intentaron romper con la imagen del rockero macho que predominaba por entonces, y de alguna manera, lo lograron. Y se lo pasaron bien, y eran los 70. (Por cierto, Brandon Flowers, ya sabemos que tienes una chaqueta de plumas de gallina, ahora haz canciones).

Cualquier manual de Taschen dirá que el padre de esta pandilla de hedonistas británicos fue Sir David Bowie, y es verdad (junto a Marc Bolan), un tipo que trasciende a cualquier clasificación estilística, filosófica o sonido que exista. Lo voy a decir: Bowie es junto con Bob Dylan la influencia más importante en la cultura popular del último medio siglo.Pues bien, el Duque Blanco es la gran musa de esta muestra y lo ha sido del trabajo de Mick Rock durante los últimos 40 años.

Mick Rock conoció a Bowie en el 72 y lo contrató como fotógrafo oficial de la gira Ziggy Stardust. Eran jóvenes que hacían cosas que escandalizaban a sus padres, o como diría un cursi, vivían en alianza perpetua con la transgresión. En las fotografías podemos ver al autor de Rebel Rebel rezando, cantando, viajando en transporte público, en picado y contrapicado, desnudo, mirándose al espejo, con una Rickembacker, con un saxo y con una docena de cardados diferentes. Es una excelsa colección de fotografías tan voyeur como desafiantes, que logran capturar el espíritu libertario y voluptuoso de aquellos días liderados por el andrógino alter ego del pelirrojo Ziggy Stardust. Destaca el original de la famosa imagen costumbrista del almuerzo de Bowie y Mick Ronson en un tren camino a Aberdeen en el 73, y otra, inédita hasta ahora, en la que se abraza a Iggy Pop y Lou Red, quien por cierto parece que está, incluso, a punto de sonreír. A Bowie lo descubrí tarde, quizá porque cuando me tenía que haber gustado ya le gustaba mucho a mi hermano mayor y busqué en otros rincones. Hoy es el concierto de un músico vivo por el que más pagaría.

Otro famoso original que se puede ver es la famosa portada del álbum Queen II, en la que aparecen los cuatro queens de brazos cruzados y mandíbula levantada formando un rombo, y que años más tarde reutilizaron en el videoclip Bohemn Rapsody. Y para completar unos cuantos retratos de escritores y músicos, por ejemplo varios Warhol poniendo caras, otro espléndido de Ray Davies, unos cuantos de los Ramones y Syd Barret, y hasta uno de Lady Gaga, que no se tú, pero yo no se aún de que palo va esta chica.

Por cierto, Bowie colaboró con Mickey Rourcke en el disco Never Let Me Down, y le escribió el guión de Homeboy.