12 octubre 2011

Wallis Simspon y los derechos del espectador



La primera vez que fui a la National Portrait Gallery me quedé un buen rato mirando este retrato, Wallis, Duquesa de Windsor. Me gustó la atmósfera, la calma y la belleza que transmitía. Al cabo de un par de meses volví porque quería mostrárselo a dos personas, pero ya no estaba. Di varias vueltas a la sala del siglo XX, en la planta baja, pero nada. Una de las comisarias me dijo que habían tenido que retirarlo por problemas de derechos de autor. El autor, Gerlard Brockhurst, murió en 1978, hace tiempo que dejó de tener problemas. Después he podido saber que es propiedad de Mohamed Al Fayed, que lo compró al adquirir la casona en la que vivían los duques en París, así se veía el cuadro en uno de los salones. No es sencillo encontrar más imágenes. Las dos fotografías de arriba las hice con un móvil a una reproducción en alta resolución en una pantalla de un ordenador gracias a la misma comisaria, que fue muy amable. No es igual, claro. Lo siento si incumplo algo. Bueno no, va por ti, guapa.

6 comentarios:

  1. Que suerte que nos muestres este retrato, seguro que si no fuera por ti nunca lo hubiera visto. La americana Walis revolucionó La monarquia inglesa y cambió su historia. Gracias por compartir tus experiencias.
    maría

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  2. Fue una pena no verlo aquel día... incluso desde la pantalla me gustó. La National Portrait Gallery fue mi gran descubrimiento en esta última visita a Londres.
    Aún me gusta más el retrato en la fotografía, en ese entorno.
    ¡Algún día lo veré!
    Un saludo,
    Olga

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  3. Me quede atrapado en sus pupilas. Hermosa mujer en realidad.

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  4. Ha pasado mucho tiempo, espero que no te olvides de tus seguidores y sigas mostrándonos el mundo a través de tus ojos. María

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  5. Lo he estado contemplando y si es un rostro atractivo, pero diríase que lo hubiera pintado una máquina, una máquina muy perfecta pero máquina al fin y al cabo, no se, es como si no transmitiera nada... Es mi opinión, claro!

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  6. Pero no lo pintó una máquina, por eso me gusta más.

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