19 abril 2011

Morte 1 by Cascarilleiro

Era en la Idea Generation Gallery, el evento consistía en tomar una fotografía descontextualizando elementos del espacio urbano en la zona de Shoredicht y Brick Lane, durante un tiempo límite de dos horas, entregando la tarjeta al finalizar. La hice en la parte trasera del pub Old Blue Last. Lo rojo es basura y la luz la propia de una tarde nublada a las 15.00h. Debajo de mi cuerpo hay cartones de cajas limpias, que lo habéis pensado y se que debo aclararlo. Es lo más cerca que he estado de un capítulo de The Wire. La presenté bajo el seudónimo Cascarilleiro y se tituló Morte 1, a pesar de no haber Morte 2 ni sucesivas. Gustó a los que votaban y la colgaron en Idea Generation. Para ser razonable, le he puesto de precio dos millones de libras. También vinieron a la fiesta Gilbert and George.



17 abril 2011

Mick Rock y una pandilla de hedonistas ingleses

El texto que va continuación iba a publicarse en ILike, pero luego lo cambiamos por otro. Aunque la exposición que menciono ha terminado, el catálogo está accesible en PDF aquí.



The man who shot the 70's

Estamos en la era de los vuelos baratos en la que mucha más gente que en la época de nuestros padres puede ir a muchos más lugares. Los escenarios urbanos de las grandes capitales, sus epicentros turísticos, se llenan de cybercafés, bares con alcohol barato para mochileros lonelyplanet, tiendas cutres de souvenirs y camisetas de equipos de fútbol y parejas de funcionarios en escapada de fin de semana. Al mismo tiempo desempolvan sus viejos iconos para atraer a un turismo low cost que no tiene mucha más intención que fotografiarse junto a esas postales. Por ejemplo aquí, en Londres, se promocionan más que nunca los autobuses rojos de dos plantas semivacíos, los taxis nuevos que intentan parecer antiguos (“altos para que cualquier caballero pueda entrar y salir sin quitarse el sombrero de copa”), las cabinas rojas en la era de la telefonía móvil, y una noria gigante en medio del pueblo que podría haber tenido un hueco en el capítulo de Marge Simpson contra el monorraíl.

Algo parecido ocurre con las programaciones de museos y galerías, basadas en un alto porcentaje en contenidos mainstream en detrimento de producciones más arriesgadas e innovadoras. Un buen ejemplo es la muestra que he ido a ver, The man who shot the 70's, la retrospectiva de la Idea Generation Gallery en la capital inglesa de la obra de Mick Rock: un buen puñado de fotografías icónicas en la capital más icónica del mundo.

No hay que confundir a Mick Rock (es su verdadero apellido) con Mickey Rourke. El primero es un fotógrafo inglés y el segundo es el actor americano raro. Esto va del primero, un hombre que se levantó una reputación tomando fotografías a algunas de las celebridades musicales más populares desde los años 70 hasta hoy. He dicho populares.

Mick estaba estudiando en la Universidad de Cambridge cuando utilizó por primera vez una cámara fotográfica y, según cuenta, fue en un estado de embriaguez in the highest degree como descubrió su talento, pero no aclara más. Algo más tarde fue su amigo Syd LSD Barret quien le pidió una fotografía para la portada de su primer álbum en solitario The Madcap Laughs, y desde entonces desarrolló su carrera profesional.

Algunas de sus fotografías más famosas las tomó entre el 71 y el 74, en pleno auge del glam british. A mí antes, en general, el glam me parecía un coñazo y con los años me ha ido pareciendo el mismo coñazo con más años. Esos desarrollos largos y esos virtuosismos toscos me aburren mucho, y la estética cabaretera de estampados de leopardo, plataformas y chisteras me parece el festival de fin de curso del instituto, pero lo que no se puede negar es que intentaron romper con la imagen del rockero macho que predominaba por entonces, y de alguna manera, lo lograron. Y se lo pasaron bien, y eran los 70. (Por cierto, Brandon Flowers, ya sabemos que tienes una chaqueta de plumas de gallina, ahora haz canciones).

Cualquier manual de Taschen dirá que el padre de esta pandilla de hedonistas británicos fue Sir David Bowie, y es verdad (junto a Marc Bolan), un tipo que trasciende a cualquier clasificación estilística, filosófica o sonido que exista. Lo voy a decir: Bowie es junto con Bob Dylan la influencia más importante en la cultura popular del último medio siglo.Pues bien, el Duque Blanco es la gran musa de esta muestra y lo ha sido del trabajo de Mick Rock durante los últimos 40 años.

Mick Rock conoció a Bowie en el 72 y lo contrató como fotógrafo oficial de la gira Ziggy Stardust. Eran jóvenes que hacían cosas que escandalizaban a sus padres, o como diría un cursi, vivían en alianza perpetua con la transgresión. En las fotografías podemos ver al autor de Rebel Rebel rezando, cantando, viajando en transporte público, en picado y contrapicado, desnudo, mirándose al espejo, con una Rickembacker, con un saxo y con una docena de cardados diferentes. Es una excelsa colección de fotografías tan voyeur como desafiantes, que logran capturar el espíritu libertario y voluptuoso de aquellos días liderados por el andrógino alter ego del pelirrojo Ziggy Stardust. Destaca el original de la famosa imagen costumbrista del almuerzo de Bowie y Mick Ronson en un tren camino a Aberdeen en el 73, y otra, inédita hasta ahora, en la que se abraza a Iggy Pop y Lou Red, quien por cierto parece que está, incluso, a punto de sonreír. A Bowie lo descubrí tarde, quizá porque cuando me tenía que haber gustado ya le gustaba mucho a mi hermano mayor y busqué en otros rincones. Hoy es el concierto de un músico vivo por el que más pagaría.

Otro famoso original que se puede ver es la famosa portada del álbum Queen II, en la que aparecen los cuatro queens de brazos cruzados y mandíbula levantada formando un rombo, y que años más tarde reutilizaron en el videoclip Bohemn Rapsody. Y para completar unos cuantos retratos de escritores y músicos, por ejemplo varios Warhol poniendo caras, otro espléndido de Ray Davies, unos cuantos de los Ramones y Syd Barret, y hasta uno de Lady Gaga, que no se tú, pero yo no se aún de que palo va esta chica.

Por cierto, Bowie colaboró con Mickey Rourcke en el disco Never Let Me Down, y le escribió el guión de Homeboy.

13 abril 2011

Banksy en Seven Sisters


O vello leva unha americana de pata de galo tres ou catro talles máis grande. Senta xunto á tola que leva uns minutos pedindo un cigarro a cada peón que pasa por diante da súa mesa na terraza do Open, en Seven Sisters. Dentro a maioría dos clientes son pensionistas, ou emigrantes que só falan do seu país para non sentir o remordemento de non estranalo. A tola bebe unha cocacola light pero érguese e marcha cando a dona do café lle di que deixe de molestar. A dona semella rumanesa ou búlgara, e sempre leva o mesmo sorriso vencido. Pídolle un cafe late, e tamén coma sempre, arde como o lume, non sabe facelo ou non lle importa. Entra o vello da americana grande e senta na miña mesa. Pregúntame se estudei algo e respondo historia da arte. Entón di once there came a guy and painted something on the back wall, but now they put a glass.

07 abril 2011

En la Galería Saatchi

Group Series Number 1- Sandinistas
Jonathan Wateridge - Grupo Series N2 Sandinistas

La Galería Saatchi, que antes estaba cerca de la Tate a la orilla del Tamesis, se mudó en 2008 a Sloan Square, en Chelsea, la plaza donde está Tiffany&Co y donde los cincuentones frenan sus maserati cabrio junto a la acera para no hacer nada, para que los vean, para hacer el ridículo. En los alrededores hay tiendas caras con maniquíes blancos pero no de color tostado, como en los barrios de las zonas 3 y 4, y ya parezco el de un país en la mochila. Allí pasé la tarde del domingo.

Charles Saatchi fundó en 1970 con su hermano la agencia de publicidad Saatchi & Saatchi. Se hicieron bastante conocidos por el slogan "Labour isn´t working" (el Partido Laborista no funciona) para el Partido Conservador en las elecciones de 1979, en la que aparecía una larga cola de trabajadores en paro serperteando en un paisaje vacío. Siete años más tarde era la mayor agencia de medios del mundo. En 1988 visitó la exposición de estudiantes Freeze organizada por Damien Hirst, en ese momento no compró nada, o sea que sólo miró, como hacemos los demás. Dos años más tarde sí que le compró dos botiquines llenos de medicamentos y, sobre todo, un año después le adelantó los 25.000 dólares que necesitaba para comprar, transportar y preservar el tiburón tigre que se convirtió en La imposibilidad física de la muerte en la mente de alguien vivo, un título que sigue generando tanta discusión como la propia obra, y que parece ideado por un publicista, puntos suspensivos. Después vino la historia de los Young British Artist, el primer movimiento artístico reconocido en la Gran Bretaña de postguerra, consolidado en parte por sus adquisiciones. Se habla mucho de Saatchi y a él, que tampoco se queda callado, eso le gusta y le hace ganar mucho dinero. Charles Saatchi ha contribuido desde su status a fomentar la especulación que ha inflado, frivolizado y desvirtuado los precios del arte contemporáneo, pero también lo ha revitalizado en escenarios públicos, ha fortalecido la carrera de decenas de artistas, y ha reforzado la idea de que el arte contemporáneo es una buena inversión, o al menos que lo ha sido para él. En 2006 creó la web Your Gallery, la consolidación del fast art, aspirar a la fama inmediata, una especie de MySpace para artistas desconocidos, que hoy tal vez es la ruta más práctica para artistas que tratan de llegar a compradores y conseguir reconocimiento para su trabajo.

La nueva sede de la galería que visito recibe unos 600.000 visitantes al año, y ocupa el espacio de un antiguo palacio del Duque de York. Ahora están  negociando con el gobierno para que una buena parte de su contenido sea cedido al estado y gestionado por ambas partes a través de una fundación que se llamaría Museum of Contemporary Art MOCA London, una plataforma que ya existe y trabaja en diferentes espacios del sur de Londres sin base estable.

La fachada, con cuatro antas dóricas y las típicas banderolas, está pidiendo permiso para ser un museo, y no se porqué me recordó al balneario en el que bailaba Mastroianni en Oci ciornie. En el interior, las 14 salas, son blancas y austeras, whitecube, un modelo que hoy es habitual, pero lo cierto es que Saatchi fue el pionero desde que abrió su primera sala de exposiciones en el 85 en un antigua fábrica de pintura en Boundary Road. La entrada es gratuita, un breve catálogo en blanco y negro con las obras expuestas comentadas cuesta una libra y media. Me llevé también el último número de la revista que editan, ART&MUSIC, que es casi un monográfico sobre Syd Barret. Domina las estancias una luz cenital mate muy clara que se refleja en el suelo de madera crema, se forma un ambiente gaseoso y traslúcido que acentúa a las obras como no recuerdo haber visto antes en otro espacio de exposiciones. Son salas amplias, unidas en el eje central del palacio por escaleras con barandillas de metacrilato, esa moda aparatosa en el prolegómeno de su desfase. En las paredes un cartel decía "Por favor tenga cuidado, no usamos cordones para proteger nuestras obras".

Había mucha pintura, mucho graffiti abstracto: Anser Krot, Tasha Amini y Dan Perfect.  También el cuadro de los ciervos que hay en casa de nuestros padres, pero con sandinistas, de Jonathan Wateridge, y unas estupendas fotos de espacios despoblados que Ane Hardy ficciona en su estudio. A la salida hacía sol y el imbécil del maserati todavía estaba allí.