12 enero 2012

Lygia Pape en la Serpentine Gallery

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Lygia Pape: Magnetized Space
 Hasta el 19 de febrero
 Serpentine Gallery - Londres
Los libros de Lygia Pape por  María Clara Amado Martins


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Ttéia 1, C   - Lygia Pape

No había llovido en todo el día hasta que, después de pasar con apuro entre las últimas luces y casetas navideñas que resisten en Hyde Park, llegamos a los jardines de Kensigton, la otra mitad del parque en el que cuatros siglos antes Enrique VIII cazaba distraídos cervatillos. Pasamos por delante del Monumento al príncipe Alberto, quien por su muerte prematura no pudo evitar que su esposa le erigiese este colmo neogótico por el que habría de sentirse, en sus propias palabras, permanentemente ridiculizado. Más adelante, después de atravesar un sendero y cruzar el río Serpentine, que es un afluente del Westbourne, que a su vez es un afluente subterráneo del Támesis, llegamos a una coqueta casa del té levantada en 1934, reconvertida en museo de arte en 1970 y reformada como galería de arte contemporáneo veinte años más tarde bajo el patronazgo de la sloan ranger elevada a martir, Lady Di. Es la Serpentine Gallery, conocida sobre todo porque cada año un star system architect diseña un pabellón en los jardines que sirve para proyectar películas e impartir conferencias durante el verano. Por ahí han pasado Siza, Koolhas, Niemeyer, Nouvel, o el año pasado, Peter Zumthor. La entrada es gratuita, y la exposición que fuimos a ver, Magnetized Space, enseña una parte de la evolución artística de una figura mayor del arte brasileiro, Lygia Pape (1927-2004).

A comienzos de los años 50 en Brasil se llora el maracanazo y en Sao Paulo, además, unos tipos hablan de concretismo, una tendencia de la abstracción que sugiere que el arte debe liberarse de cualquier asociación simbólica con la realidad. Las líneas y los colores son concretos por sí mismos. Dicho en otros términos, la obra de arte no refiere a la realidad o a la emoción, sino unicamente a sí misma. O sea, tributando en la URSS. Sao Paulo una vez me pareció una ciudad de intelectuales desayunando pao com queijo y leyendo reseñas de A Folha. Mientras, en la acera de enfrente, un grupo de artistas de Rio que no se tomaban tan en serio a si mismos, dicen que aunque comparten algunas pautas generales, hay que poner un enfasis mayor en la intuición como parte clave del trabajo artístico. A eso lo llaman, sin cansarse mucho, Neococoncretismo, y lo lanzan en un manifiesto en el Jornal do Brasil en 1959. Dicen que el artista ya no es sólo un creador de prototipos industriales, que tiene libertad para experimentar y alterar con emociones y subjetividad el esfuerzo constructivo. Como un Mauro Silva con el pase de Valerón, o como dicen en el Guardian, modernismo con bossa nova. Una de las que firmó ese manifiesto fue Lygia Pape. 

En la primera sala hay tres vídeos de tres performance. En uno se ve como Lygia se pincha una jeringuilla en la boca y se saca sangre. En otra sala hay dos fotografías de un grupo de gente observando a dos chicos danzar en una plaza de Rio. Nos comimos una magdalena de Proust al ver los dibujos de las aceras de basalto portuguesas, las de los mestres calceteiros. Y además hay algo en estas fotografías, en las ropas de la gente, en sus poses, en la circulación, que es Brasil entero. En la siguiente sala está una de sus instalaciones más celebradas, Livro do tempo. Consiste en 365 objetos de madera, cuadrados de 16x16 cm pintados con colores primarios y que son, en palabras de la autora, una forma de conocer el mundo. Dice también que paró en esa cantidad en el momento en que se percató de que estaba realizando una pieza al día (365 días del año), de que estaba marcando un tiempo de ejecución determinado con un sentido de pausa que percibía y valoraba como parte de la obra,  algo que descartaban los matemáticos paulistas.

Y ya en la última sala nos gustó mucho la instalación Ttéia 1 C, que de alguna manera cierra una trayectoria añadiendo el formato tridimensional a las exploraciones geométricas que dominaron su obra. En esa sala oscura unos cuantos hilos de oro, oportunamente iluminados, crean unos ejes de luz brillantes que se entrecortan en ángulos remarcados, como los de una película expresionista alemana. Fue Lygia Pape la que creó esa atmósfera inmaterial, y de verdad, magnética.

5 comentarios:

  1. Gracias por este viaje por Londres y sus exposiciones,
    tus relatos nos transportan y hacen que veamos lo que tu ves y admiras, aunque no viajemos. María

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  2. Cada vez me gustan más los comentarios

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  3. fantastica la exposición ,parece que te estés paseando por el museo y viendo cada obra de arte.

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  4. Cuando la mente dice a Dios.

    Por hp

    Una batalla de nunca terminar y por fin ahora la entiendo, lástima que la perdí. Cuando se te muestran realidades alternativas paralelas a la que nos encontramos la consciencia pierde el rumbo, TODO se vuelve nada y el frio cada vez se acerca más, desde que el evento psicomágico causo estragos la perdí, cada célula y átomo que pude ver fueron tan caros que no me alcanzará la vida para pagar, le pedí prestado al universo y el interés compuesto de su amortización no tardará en aniquilarme.
    El crash del agua que no estuvo originó la duda; la confusión y la genialidad incrementan la soledad y el poco acceso a la represión da más espacio a la cultura, la razón a entrado en recesión, no crece, está estancada, la capacidad de sublimarse es corta y el fascismo heredado y adaptado le dan rienda suelta y es en ese momento cuando dice a Dios:
    Dice a Dios porque no tienes la velocidad para estar , la fuerza para soportar y mucho menos la paciencia para esperar, la luz en comparación no es nada y nuestro vehículo lo es aún menos, dice a Dios porque ha sentido el poder de no ser nada, dice a Dios porque las palabras no existen para nombrar lo que siente, dice a Dios porque VIVE y permanece aunque no sabe dónde, dice a Dios porque no te puede llevar, te olvida y te abandona, dice a Dios porque le ha hecho saber sus limitaciones, dice a Dios porque le ha dicho que morirá , dice a Dios porque no amolda la información que se le ha suministrado, dice a Dios porque le ha dicho que la soledad no es lo mismo que estar en compañía de uno mismo, dice a Dios porque ha intentado decirte que formas parte y que no te faltará guía , dice a Dios porque ha llevado y traído lo incomprensible, dice a Dios porque el miedo te lo ha traspasado, dice a Dios antes de que ya no te vuelva a ver, dice a Dios porque la han plagiado, dice a Dios porque encontró la diferencia entre lo biológico y lo social de ti, dice a Dios porque ya no te entiende, porque te lastima, porque no hace otra cosa más que humillarte, porque te atormenta con su sola voz y porque sus imperativos cada vez son más crueles y destructivos, ha encontrado la forma de entrar hacia sus semejantes y puede sentir lo que están sintiendo mientras trastorna las palabras en llanto, traumatiza y aniquila y a la vez siente placer.
    YO te diré a Dios cuando seas tan fuerte para asimilar que si existe la posibilidad de la unidad como un TODO único e indestructible, Yo te Diré a Dios cuando seas capaz de aceptarme.

    Te diré a Dios cuando estemos frente a frente y aceptemos que Yo soy tú y tú eres TODO.

    LA GUERRA EMPIEZA.

    ¡CORTE Y QUEDA!

    crazyhorce65@hotmail.com

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