En las tardes de invierno, miles de aves, atraídas por el calor de la refinería, inician un baile que dura hasta el anochecer. Llegan, convergen, se calientan y se van. Dos horas mágicas, un tiempo para admirar la extraña relación entre la naturaleza y los hombres: una sinergia que, a veces, es posible.

Increiblemente hermoso
ResponderEliminarPasaste alguna vez cerca de la refinería por la noche? Es una estampa increible, parece sacada de Blade Runner, con todas las chimenesas sacando sus lenguas de fuego y luces futuristas por todos lados. Precioso!
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