
34 euros es el precio de una entrada para el público general, no se si es caro o barato • Es cierto, los pasillos eran más anchos y todo parecía más cómodo • Había menos personal en las galerías • Definitivamente a los galeristas les gusta beber champán en público • Por norma general son personas muy educadas y amables • Las ventas superaron a las de 2009, lo más caro fue un par de obras de Bacon y Botero, pero eso no debería estar en ARCO • La de los tres sacerdotes superpuestos la compró una señora belga por 50.000 euros (Señoras belgas que gastan sus fortunas en ARCO) • Las nuevas tecnologías, la electrónica, el 2.0, no viene a ARCO. Sintomático • No había provocación ni agitación ni innovación en los montajes. Bueno, ninguna • Mucha fotografía y bastante obra ya vista • Lo que sale en el telediario está rodeado de gente. Si además a la embajada de Israel no le gusta, hay masas • Había mucha foto del objeto de consumo llamado Obama • Pintaba muy bien que Los Ángeles fuese la ciudad invitada pero fue irrelevante • Al menos ví tres maniquies, de tres autores diferentes, vestidos y de cara a la pared. Algunas Facultades hacen mucho daño • Todo demasiado convencional, el modelo está obsoleto, pero había un montón de arte acojonante que pasará por aquí. Stop.
Bueno, algo es algo, al menos el último renglón parece justificar los mil y pico kilometros.
ResponderEliminarsalud.
siempre está justificado ir a madrid, a pesar de renfe
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