La Flowers Gallery, que tiene
sede en Londres y Nueva York, suele exponer una selección variada e interesante
de artistas todavía emergiendo. Es un espacio tranquilo, amplio, con parquet de
color crema, pertinentes sillones Le Corbusier, un par de Macs very impressive y el puñado de revistas hype. Como tantas galerías del East London. Ayer me di una vuelta y lo que más me sorprendió fueron las pequeñas
instalaciones de Kleio Gizeli, una chica
graduada en Bellas Artes por la Universidad de Atenas. Son pequeñas maquetas
que reproducen espacios urbanos o domésticos, en algunas introduciendo también
vídeo y sonido. Un trabajo meticuloso que sugiere formas narrativas tomadas del
universo hopperiano, pero que cabrían también en una película de
Zvyagintsev o en un lamento de Tom Waits. Todos autores de personajes que nunca llegan a
cuajar en sus tramas sociales inexistentes, que desde su
serena soledad rellenan ese misterio cotidiano, que se olvida con la luz del día.
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