Yo no corro para perder el tren



Yo ya no corro para tomar el tren, ¿y tú? Desdeñemos el destino. He aprendido a resistirme a correr para seguir cualquier plan preestablecido. Puede parecer un consejo tonto, pero funciona. En la negativa a correr para tomar el tren me he dado cuenta del auténtico valor de la elegancia y la estética en la conducta, esa sensación de ostentar el control de mi tiempo, de mis planes de mi vida. Perder el tren solo produce dolor al que corre para tomarlo. Asimismo, no ajustarse a la idea de éxito que los demás esperan de uno solo es doloroso si eso es lo que andas buscando.

Nassim Taleb

Comentarios